Anécdotas de Elena Blanch sobre la escuela.

Publicado: mayo 6, 2011 en Anécdotas en la escuela

Al igual que mis compañeras voy a contar algunas anécdotas del colegio.

Comencé a ir a la escuela a los tres años. Los primeros recuerdos  que tengo son el de cantar el cara al sol antes de entrar en el edificio y de beber la leche y comer el queso de los “americanos”. Debo reconocer que a mí me parecía bueno y me lo comía todos los días, además la vida en aquellos tiempos no estaba tan abundante como ahora.

En el tiempo que fui a la escuela los chicos y las chicas íbamos a clases separadas, pero teníamos la suerte de juntarnos todos los sábados porque rezábamos el rosario en la clase de las chicas. La verdad es que algunas nos pasábamos el rosario pensando cuál era el chico que nos gustaba más.

Nuestros juegos favoritos giraban entorno a la Balsa de las Mulas; el barro que se acumulaba alrededor de la balsa servía para que hiciéramos “bajaditas”, es decir, nos deslizábamos por esas pequeñas  rampas poniéndonos la ropa realmente sucia y alguna vez nos asustábamos porque solían salir culebras.


En el invierno cuando se helaba la balsa, nos dedicábamos a cruzarla andando, cosa que les sentaba fatal  y les preocupaba mucho a nuestros  padres y maestros  y siempre conllevaba un castigo seguro.

Recuerdo otras travesuras típicas de niños, como cuando el campo que había junto a la escuela, que estaba sembrado de centeno y que a nosotras nos parecía ideal corretear por él chafándolo todo. La dueña venía constantemente a la escuela a dar queja a la maestra del destrozo que habíamos hecho.

Otra chiquillada fue cuando mis amigas y yo hicimos unas pintadas en el arco del ayuntamiento; vino el alguacil a la escuela a ver quién había sido y nuestra maestra doña Nieves nos castigó obligándonos a limpiar lo que habíamos escrito. Pasamos tanta vergüenza en aquellos momentos que, por supuesto, jamás se volvió a repetir.

Recuerdo el trabajo en la escuela,  la cantidad de problemas de matemáticas y cuadernos de caligrafía que hacíamos; de mis compañeros y compañeras, que hoy en día son mis amigos y particularmente tengo un buen recuerdo de las maestras, ya que todo lo que sé lo debo a ellas.

Por circunstancias de la vida pude permanecer poco en la escuela y no tuve la oportunidad de estudiar lo que a mí me gustaba. Si  hubiera tenido esa posibilidad, hubiera hecho Bellas Artes pues todo lo relacionado con las artes y la cultura me apasiona.

Elena Blanch

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comentarios
  1. mariluz dice:

    ELENA muy bien explicadas tus travesuras me veo reflejada en algunas de ellas un beso tu cuñada

  2. cheles dice:

    Hola Elena, a ver si ahora si que llega….
    está claro que los modelos de los mayores se van transmitiendo, a pesar de los años que nos llevamos recuerdo las mismas pillerias que tú por los alrededores de la escuela, hay algo especialmente divertido, era cuando íbamos al carro de la era, enfrente del campo de fútbol a balancearnos, con la tensión añadida de que nos sorprendiera el dueño y nos encorriera un poco , no recuerdo bien quien era.
    Un besazo y seguir adelante, me parece una idea estupenda.

    Tu hermaneta

  3. Elena blanch callen dice:

    CHELES me alegro que te sigas acordando de tu pueblo ya que cuando te fuiste eras muy pequeña pero como tu sabes tenemos enterrada aqui nuestras raices y hay que conservarlas un beso de tu hermana

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