La compañía eléctrica -por Elena Blanch_

Publicado: marzo 18, 2012 en Actividad económica

En el año 1928 , mi abuelo por parte paterna que  trabajaba en la compañía eléctrica Barcelona Traction,  llamada popularmente La Canadiense -a causa de su origen  canadiense-, fue destinado desde Torrente de Cinca , donde vivía  a Candasnos, a una  casa de campo a la cual llamábamos el Campamento.

A mi abuelo lo enviaron como capataz a cargo de una brigada que se dedicaría a instalar una línea de alto voltaje desde Serós hasta Escatrón. Cuando estalló la guerra en el año 39, en casa de mis abuelos se refugió mucha gente del pueblo. Con el tiempo se compraron una casa y unas hectáreas de terreno alrededor del Campamento. Mi abuela que era una buena persona recogía a toda la gente que mi abuelo le llevaba. Eran tiempos difíciles cuando vivían en el campo, pues mi abuela iba muchas veces a comprar todo lo que le hacía falta al pueblo andando.

En 1948 cuando no había mucho dinero en las casas de los agricultores de Candasnos, la compañía de la luz, le propuso a mi abuelo  si habría algún joven interesado en irse a trabajar con ellos para instalar las torres de alta tensión. El destino era el Valle de Arán y en el puerto de la Bonaigua estaban las oficinas y el almacén de suministros. Por medio de un pregón lo anunciaron. Que recordemos se fueron a trabajar siete personas del pueblo:

Andrés Mariñoso,José Ballabriga,Hermanos Villagrasa,Joaquín Cacho Fernando Ballabriga  y Esteban Mercadal.

Estos mozos salieron del pueblo el 17 de noviembre de 1948 para trabajar en la compañía eléctrica y continuaron en ella hasta que se jubilaron.Después el trabajo que hacía mi abuelo pasó a mi padre, pero él se dedicaba a pasar el parte del recorrido de la línea de teléfono desde Torrente de cinca hasta Sástago. Cuando trabajaba mi padre la compañía pasó a llamarse Fuerzas Eléctricas de Cataluña.

En el año 1959 volvieron a decirle a mi padre si quería ir alguien más a  trabajar  y entonces marcharon Tomás Guiu, Julio Vicente  y Oscar Lapena que también se jubilaron en ella.

De nuevo cambió el nombre de la compañía y pasó a llamarse Fecsa.

Mi abuelo José Blanch Cazador murió de viejo, pero su hijo, mi padre, murío de la luz a los 41 años en 1963.

Tengo que agradecer a los jefes de aquel momento todo el interés que pusieron en apoyar a mi madre y a nosotras. Los jefes le dijeron a mi madre que gracias a la reputación en el trabajo de mi abuelo y mi padre le quedaría una paga decente para sacarnos adelante a mí y a mis hermanas. Mi padre falleció haciendo la

instalación que pertenecía a otra compañía.

 

 

 

 

 

 

Ahora el campamento ha pasado a ser propiedad de Elena Blanch, en memoria y recuerdo de mis abuelos y padres José Blanch y Luisa Callén.

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