Archivos para marzo, 2013

Candasnos

Candasnos

Candasnos  tradicionalmente se ha  dedicado a la actividad agrícola , agricultura  de secano (cultivo de cebada y trigo) y  al  pastoreo (ovino).

Las tareas del campo siempre fueron duras, agotadoras. Las faenas del campo y de la casa se distribuyen entre todos los miembros de la familia, cada uno en su papel colabora en el trabajo.

Alberto  Angás: “Desde muy jovencicos  había que ayudar en la casa. En la mía , por ejemplo,  al salir de la escuela por la tarde, lo primero la merienda y correr un rato por las calles y  después mi tarea diaria era  preparar el pienso para las mulas que pasaban la noche en las cuadras de casa. Todas las tardes había que subir al granero a por la cebada y repartirla por el pesebre, también era tarea mía poner el bozo a los cabritos -con esto sí que lo pasaba mal-, en la cuadreta  en donde estaban, no había luz y veía fantasmas por todas partes, pero había que hacerlo para que al día siguiente mi padre pudiera sacar leche de las cabras para la familia. A medida que ibas creciendo aumentaban las tareas y las responsabilidades”

Delfín Pena:  De crio ,para las vacaciones de la escuela, ya ayudaba en las labores del campo, recogiendo fajuelos, alimentando a la trilladora etc.

Las tareas ganaderas siempre fueron muy sacrificadas para los pastores del pueblo. Los sueldos eran bajos y las tareas duras.

Mercedes Pueyo-:”La vida de los pastores era  dura, a pesar de que en muchos casos era vocacional. Salían  de casa antes de hacerse de día, con frío,  con agua o nieve caminando hasta los corrales donde se quedaba el ganado por la noche, a varios kilómetros de sus casas,  tapados con una manta y como medio de  trasporte, como mucho, un borrico .Para los pastores no había domingos ni fiestas de guardar, alguna vez se tenía algún descanso, en fiestas mayores, por ejemplo y en enfermedades, pero eran muy escasas, la dedicación era completa”.

siegaTeniendo en cuenta las diferencias que caracterizaban al mundo del trabajo, los varones se encargan mayoritariamente de las tareas en el campo y la ganadería ,encargándose las mujeres de las labores domésticas , que generalmente compaginan con la siembra, recolección , cuidado del ganado, etc

Como vemos ,las necesidades son tan grandes que se comienza a trabajar desde edades tempranas. Las condiciones laborales son duras, sin horarios, el trabajo llena los días sin apenas tiempo para otras actividades que no sean las vinculadas con la faena agrícola-ganadera .

La misa de los domingos y las fiestas- muy festejadas en Candasnos- se  convierten en encuentro para todos los habitantes, donde se rompía la rutina habitual. Los recuerdos sobre los bailes y reuniones que se organizan son muy entrañables.

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Rosa Ballestar: “En las fiestas teníamos baile por  la tarde y de nuevo por la noche. Recuerdo que durante muchísimos años vino a Candasnos la orquesta Ríos de Belver y luego las Estrellas Negras.

La  escasez del agua y por lo tanto, la  dependencia  de la  lluvia, tanto para regar los campos  como para el consumo  humano  y   del ganado  tenía a la población en vilo, Aljibeofreciendo constantes rogativas   a los santos .

Elena Blanch –“Me gustaría decir que recuerdo como en los años malos , ver sufrir a los agricultores , y todos mirando al cielo a ver si llegaba el agua , y aguantar y aguantar para poder ver regar los campos”

Fue en la década entre  los años  40 y 50 cuando tras fuertes sequías y malas cosechas, los vecinos del pueblo comienzan a emigrar forzosamente en busca de mejores oportunidades.

La necesidad de encontrar un mejor puesto de trabajo, vivir más dignamente, unas condiciones de vida mas adecuadas para sus hijos, son los motivos que impulsan a la población a emigrar, dejar su pueblo, a veces con su familia o solos.

Rosa Ballestar: “La mayor emigración de gente joven del pueblo fue entre los años 48 y 49.En nuestro caso la marcha fue el 29 de junio de 1949.Fuimos a Manresa a servir. Nos fuimos primero las dos hermanas y después el novio de mi hermana la mayor también vino a trabajar. Yo solo estuve 28 meses  porque mi madre se rompió el pie y tuve que regresar para cuidar de mi casa pues estaban mis abuelos, mis padres y hermanos.”

Construcción del Nou Camp

Construcción del Nou Camp

Muchos de los mozos marchan a otras regiones de España, pero la mayoría emigran a Cataluña; unos a trabajar  a la Barcelona Traction, compañía eléctrica popularmente llamada “La Canadiense”, los que disponían de tractores a los campos de   viñedos  de Manuel  Raventós ( cavas de Codorniu en el Penedés y  a  las de  Raimat en Lleida), otros trabajaron en  la construcción del Camp Nou de Barcelona, otros a trillar a diversas poblaciones catalanas , en fín, muchos fueron los que emigraron en busca de mejor vida.

En las cavas de Raventós

En las cavas de Raventós

Alberto Angás : Cataluña empezaba a despegar y muchos vecinos de Candasnos (mi hermano entre ellos),

Obras en Nou Camp

Obras en Nou Camp

marcharon con sus tractores a hacer desmontes en las obras que se hacían, primero por Lérida y luego en Barcelona, se trabajo en San Joan D´Espi para la Gallina Blanca, en el Camp Nou del Barça, en el aeropuerto del Prat. Al terminar yo la mili, fui a reemplazar a mi hermano Paco, ya que él se tenía que casar , por lo que continúe yo dos años más,.Trabajé en los lugares antes mencionados y también trabajé en las minas de potasa de Suria.

En el aeropuerto del Prat, comíamos donde comían los pilotos y el personal de allí, nosotros dejábamos un duro (5Pts) sobre la mesa y cuando pasaba el camarero, recogía el duro y nos servía la comida. Si había pollo, para nosotros eran las alas, los muslos eran para los pilotos. Un compañero de Alicante que era muy comedor, dejaba dos duros sobre la mesa y le servían dos raciones.”

Se pagaba muy poco de pensión y todo lo que se ganaba se enviaba a la familia para que pudiera seguir adelante. Si trabajaba algún fin de semana era para mí, con lo que gane en los dos años que estuve, me compre una motovespa.

En cuanto se pudo se volvió al pueblo.

Amparo Navarro– “Yo fui emigrante con la edad de 3 años. Mis padres decidieron ir a trabajar a un pueblo de la provincia de Lleida.

TractorMi padre compró una trilladora  en 1956 y se fue con amigos del pueblo a hacer la campaña de la siega. Al año siguiente volvió a ir, pero esta vez ya fuimos mi madre y yo, para prepararles la comida a todos los trilladores, pues el primer año no les fue muy bien donde comían. No fue hasta el tercer año, que ya decidimos quedamos durante  18 años. Allí encontramos muy buena gente y nos apreciaban mucho, todavía  aún hay personas mayores que se acuerdan de los maños ,que es como llamaban a mis padres. Yo con 17 años fui Pubilla de las Fiestas Mayores, que es lo mismo que Reina o Mairalesa aquí en Candasnos.

Como vemos, tras ellos van también las mujeres y los hijos. En muchos casos son las mujeres solas o con amigos o familiares las que deben desplazarse a las ciudades preferentemente “ a servir” ,desempeñando así un papel activo en la economía familiar . sin-tc3adtulo-16Algunas de estas personas estuvieron viviendo durante mucho tiempo en la ciudad sin casa propia, ya que se ocuparon en trabajos domésticos casi en régimen de internado conviviendo con las familias que las habían contratado, otras trabajando en  el sector servicios de la ciudad: bares, tiendas, fábricas, etc. hasta que logran independencia económica o se casaban.

Felisa Lacoma – “Yo me fui de Candasnos en el año 1951 cuando tenía 15 años. En  el pueblo no había trabajo y me fui  a  Cataluña: Lérida, Barcelona y de nuevo a Lérida tras una breve estancia por la costa Brava; también estuve trabajando en Zaragoza donde me fui para ocho días y me quedé dos años. Estuve sirviendo  en casas , algunas  conocidas por  mi familia y en otras no,  en Lérida trabajé en el Hospital General Moscardó (el actual Arnau de Vilanova) primero en la cocina y después en las plantas. Vuelvo a pueblo después de doce años  y para casarme.”

Marina Villagrasa– “Los hombres que  quedan en el pueblo   han de buscar trabajo en las poblaciones del entorno.Losminas de Mequinenza candasninos trabajaron en las minas de carbón de Mequinenza, en “camineros”  para construcción del túnel de Fraga en la Nacional II (como mi padre), o en la mejora del trazado de esta carretera.”

Delfín Pena: El 17 de junio de 1958 , a los 16 años empecé a trabajar con Seguridad Social  incluida. Fue en la pavimentación de la carretera general, y después en la variante de la ” Cruzanzana. “

Marchaban a trabajar en bicicleta  hacia Fraga  y los sábados regresaban  a Candasnos para pasar el domingo con la familia. Mientras vivían en Fraga dormían en las casetas de las huertas o en los mases.

Carmela TurmoRecuerdo oír contar a mi padre que estando soltero vivía en un mas que estaba en la finca donde trabajaba. Después de las tareas agrícolas, arar, sembrar o recoger la cosecha, trabajos muy duros, aun le quedaban ganas de venir al pueblo en bicicleta a festejar a mi madre.

Después de casarse vivieron en el mismo mas. Con los años arreglaron la casa del pueblo donde nací yo y desde entonces vivimos en Candasnos.

Delfín Pena: El  1 de octubre de 1959 en vista de años malos que continuábamos pasamos y que  la agricultura no era cosa segura en aquellos tiempos, mi padre me envió a Lérida a   ” Talleres Rufre “para aprender el oficio de mecánico.

sin-tc3adtulo-17Poco a poco se produce la mecanización del campo y la mejora en las cosechas ; es sobre la década de los 60 cuando algunos de los que marcharon comienzan regresar.        

Actualmente se está viviendo un gran cambio a causa de los nuevos regadíos y de la concentración parcelaria que se ha llevado a cabo.

Los tradicionales cultivos de secano han dado paso a otros largamente esperados como son el maíz, el girasol, la alfalfa, el sorgo, etc  que habrán de compaginarse con los anteriores.

En cuanto al  sector ganadero , actualmente está constituido principalmente por explotaciones intensivas de porcino, ovino, avícolas y pequeñas explotaciónes cunícolas.

A pesar de estos importantes cambios ,desgraciadamente no se ha recuperado la población que hubo antes de las migraciones. Muchos decidieron  instalarse  definitivamente en sus lugares de destino comenzando una nueva vida.

Grupo del CPEPA Bajo Cinca Taller de estudio de la localidad

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Incluir nuestro cementerio en estos escritos que realizamos de lugares, costumbres, vivencias de nuestra localidad puede gustar más o menos pero la realidad es que todos los pueblos y ciudades tienen el suyo. En las grandes ciudades tienen panteones con personas conocidas de todas las artes y es lugar de visita cultural.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl nuestro  está situado en la zona norte del pueblo, paralelo a la N II dirección Zaragoza- Lleida y  nos recibe con una hilera de cipreses, altos y hermosos, mirando  hacia el cielo.

En él tenemos familiares y amigos a los que  visitamos con frecuencia , y puedo asegurar hoy, que tal como está  es un rincón  que invita al recogimiento, pues todas las familias tienen sus nichos arreglados y bien conservados.

No fue siempre así,  a principios del siglo pasado, a duras penas las personas podían sobrevivir, por lo que lo del cementerio era solo una necesidad, estando  descuidado, sucio y todo lo que uno se puede imaginar. Luego llegó la Guerra Civil del año 1936 y la cosa fue a peor.

No fue hasta las décadas de los 60 y 70 donde se le dió otro giro al cementerio. Comenzaron a construir más nichos, ya no se enterraba en el suelo, poco a poco se ha llegado al día de hoy, donde se hace cada vez más grande y la mayoría de los candasninos que se fueron a trabajar fuera de la localidad  en la década de los 50 y más, desean venir a reposar para toda la eternidad en el cementerio de su pueblo.

La primera vez que fui al cementerio ,tendría unos 7 años,fue  cuando falleció mi abuela Carmen en el año 1960, a partir de ese año, todas las festividades de Todos los Santos llevamos con mis padres flores, primero solo a la abuela y poco a poco a todos mis abuelos.

Entonces todavía no estaba tan cuidado como ahora; allí nos juntábamos con tíos y primos y los más mayores nos OLYMPUS DIGITAL CAMERAasustaban a los más pequeños, llevándonos a ver los huesos del soldado muerto, que fue muchos años la pesadilla sobre todo de las niñas. Mis compañeras también me cuentan  sus miedos con los huesos del soldado desconocido, el pobre  no tiene un Monumento como el de Paris, pero sigue en las leyendas de nuestro pueblo, haciéndonos  pasar miedo las noches de ánimas,  a todos los niños.

Conforme te haces mayor las cosas cambian, aún recuerdo ,ya con 15 o 16 años ,durante nuestras visitas que  recorría todo el cementerio con mi tía,  me contaba las vidas de muchas de las personas allí enterradas y yo le decía: ” tía yo no conozco a nadie”, ahora cuando hago el mismo recorrido ya conozco a muchas personas que han pasado por mi  vida, tanto familiares, amigos y conocidos.

Por lo que creo, que uno no muere del todo, mientras hay alguien que te recuerda.

Además de todo lo contado por mis compañeras  sobre las fiestas de nuestro pueblo, como  las procesiones, el vermut, el fotógrafo que retrataba aquellos eventos para nuestros recuerdos, el baile , las tropelías protagonizadas por los mozos, que con la pandilla de turno daban buena cuenta antes de irse a dormir, del pollo o conejo que la madre tenía preparado para la comida de esos días, que todo se tomaba con buen humor , además de todo esto , se me vienen a la memoria otras cosas…

Lo que en mí dejó un recuerdo imborrable , fue en esa edad en la que se está más cerca de la niñez que en la edad de los bailes; era en los días previos a las fiestas, sobretodo  en las de agosto, recuerdo ese olor  a limpio  y a dulce de los coquillados que preparaban las mujeres para esos días, los cocían en los hornos del pueblo y había un ambiente que olía a fiesta; ¡y las casas! , ¡se limpiaban de arriba abajo!, se lavaban las cortinas, se cambiaban las puntillas de papel de las alacenas y de los armarios, tenían que brillar como los chorros del oro, esto era también, común en todas las casas.

correoAdemás rara era la casa que para estas fiestas de agosto no esperasen algunos familiares, los que en tiempos para tener una vida mejor tuvieron que emigrar, unos a Barcelona, otros a Zaragoza y a otros muchos lugares del país, y en este tiempo de vacaciones, las pasaban disfrutando las fiestas del pueblo, al mismo tiempo, que se reencontraban con las familias, que de no ocurrir algún evento triste o feliz durante el año, los encuentros se sucedían de año en año y a veces en varios años.

Unos días antes de la fiesta empezaban a llegar estos familiares, y a la hora del correo o coche de línea (a si es como se le llamaba al autobús) las gentes del pueblo se acercaban a la parada para recibir a sus parientes con  gran alegría por el reencuentro. Estas tardes de espera me encantaban.

En aquellos tiempos, principio de los cincuenta, los coches de línea eran muy destartalados, con su baca sobre el techo llena de maletas y bultos y algún arriesgado pasajero, que si no había sitio dentro del autobús, viajaba arriba  con las maletas.

Yo para estas fiestas siempre tenía familiares que esperar. Por quienes   más ilusión esperaba era  por mis primas de Barcelona, que al ser mayores que yo, siempre  llevaban en sus maletas,  entre otras cosas,   ropas que ellas dejaban y que previo arreglo por mi madre, era  yo  quien las estrenaba en las fiestas y como que venían de la capital , creía yo que todo era super moderno -maravillosa y feliz ingenuidad-.

Mi padre tenía nueve  hermanos , de los cuales vivían ocho , seis residían fuera del pueblo, por lo que en las fiestas nos juntábamos tantos que no cabíamos en la pequeña casa de los abuelos, por lo que   había que echar mano de otros familiares y también vecinos de gran confianza para alojar a algún familiar a la hora de dormir. Todo era muy natural, hoy por ti mañana por mí, muy diferente de como son las cosas hoy en día, muchas veces, no se atreve uno a ir a casa de algún familiar si no ha habido una invitación previa.

Los días posteriores a la fiesta y hasta que escalonadamente, mis parientes regresaban a sus lugares de destino, solíamos hacer excursiones al campo, a coger uvas y merendar en la viña y también a coger higos a la higuera del tozal.

Cuando se iban, todos marchaban cargados de cosas del pueblo que unos y otros les regalaban, famosas eran las cestas por las  que asomaba la cabeza de algún pollo o conejo.

Paco Martínez Soria reflejó fielmente en el cine, cómo se viajaba en aquella época, que ya hoy, está totalmente superada.

Mercedes Pueyo