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Se entiende por nevera o pozo de nieve una construcción de carácter utilitario de frecuente utilización  entre los siglos XVI y XIX, cuya función era el almacenaje y conservación del hielo y nieve invernal para su posterior uso en meses estivales.
Al principio el uso de la nieve y el hielo estaba limitado a las clases altas, utilizándose para conservar alimentos, beber fresco y tomar productos selectos como helados y sorbetes. El consumo se generalizó entre la población a partir del siglo XVII. Se le encontraron nuevos usos medicinales, para aliviar los estados febriles, como analgésico o para cortar hemorragias. La nieve no podía faltar a los enfermos que la solicitaran (que era con receta médica).


Estas monumentales construcciones, tan injustamente infravaloradas por su marcado utilitarismo , fueron centro de cuidados  y constante atención durante siglos. El desarrollo de la ciencia médica a lo largo del siglo XIX y la aparición de los primeros frigoríficos industriales (la primera fábrica de hielo de Aragón se instaló en Zaragoza en 1878) supusieron el paulatino abandono de estas construcciones.
 Hoy han desaparecido por completo en casi todas las ciudades a causa del imparable desarrollo urbano. En numerosos pueblos y localidades de nuestra península, con un crecimiento histórico más moderado, aun pueden contemplarse, casi siempre en un delicado estado de conservación. No es el caso del pozo de hielo de la población de Candasnos, recuperado del olvido y sometido a una magnífica rehabilitación.


Sobre el  Pozo de hielo de Candasnos, al día de hoy todavía carecemos de datos relativos a la fecha de construcción, propiedad y sistema de explotación del pozo local. No existe ningún tipo de documentación en los archivos municipales.

Se sitúa a las afueras de la población de Candasnos. Se localiza en el interior de un montículo troncocónico de 35 metros de diámetro aproximadamente. Esta construido con sillares, sillarejo y mampostería de piedra de la zona.
Lo conforma una estructura circular abovedada de 5,25 metros de diámetro y culmina en un vano cuadrangular de llenado, situado a 6,85 metros de altura  máxima sobre el nivel del fondo, que se encuentra nivelado y empedrado. Existe un único acceso situado al norte del montículo y a mitad de ladera; a través de una escalera construida en la ultima restauración se llega a un vano adintelado por el cual se entra atravesando un pasillo, igualmente adintelado, que conecta con el interior de la estancia abovedada a una altura de 3,60 metros de la base.
En el talud oriental existe un túnel excavado en el montículo que conduce hacia el pozo a nivel de la base, pero con la peculiaridad del que finaliza al llegar al  muro perimetral de la estructura circular. Por lo tanto, este pasillo no comunica con el interior de la estancia ni el muro parece mostrar huella alguna de haberlo hecho en ningún momento. Se desconoce la función de este túnel; tal vez se trate de una obra inacabada.
El pozo fue restaurado en las últimas décadas, incorporándose elementos en su perímetro como la escalera de acceso y el aterrazamiento frente a la entrada, así como la construcción de una pequeña fachada en torno a un arco de medio punto en la entrada alternativa oriental.
La denominada Balsa Buena, antiguo aljibe situado en las proximidades que pudo tener relación con el pozo, utilizándose para conseguir el hielo en los días invernales.