Archivos de la categoría ‘Nuestras mujeres’

La trilaTras la ventana de un día lluvioso voy recordando el paso de los años y los sueños…  y ante un folio en blanco quiero escribir en él las vivencias del pasado y del presente.

Sin saber cómo mis recuerdos se centran en mi madre, mi abuela y mi bisabuela. Conviví con ellas y por ello son mis referencias , como será el caso de muchas lectoras. Esas mujeres eran portadoras de la tradición familiar.

Fueron administradoras de la economía de la casa, enfermeras cuando las circunstancias lo requerían paliando leves dolencias con los medios que tenían, como cataplasmas, salvau caliente para la garganta, infusiones de tomillo, romero, ponches calientes con vino y frutas, bálsamos que hacían con la hiel del tocino, etc.

Hilar la lanaMaestras al enseñarnos las primeras oraciones, o repasar tareas escolares y oyendo con paciencia las tablas de multiplicar.

Lo primero que hacían al levantarse era encender el fuego, que era todo un ritual, sacar las cenizas, preparar leña, soplar con el fuelle, poner el caldero con agua colgado de las cremallas. De aquellos años recuerdo el almuerzo, primera comida del día. Aunque había un vaso de leche de cabra recién ordeñada para mí, lo normal eran las sopas de ajos, el tocino con huevos fritos, sardinas con tomate para los hombres que debían marchar todo el día al campo.112

¡Qué sabores aquellos de entonces!, recuerdo a mi abuela Pilar cocinar farinetas hechas con harina de trigo y chincharros de pan frito ¡qué ricos eran!. Para merendar pan con vino y azúcar, os puedo asegurar que cada vez que pruebo un vino siempre recuerdo el sabor de aquél.

patatas con bacalaoRecuerdo las patatas con bacalao y huevos escalfaus, las patatas viudas, o las sopas , el pollo de corral y los huevos con la yema ¡tan amarilla!, las bolas fritas tenían un sabor difícil de olvidar, no sé si era la leña del fuego o lo natural de los alimentos.

Recuerdo a mi bisabuela cuidando el gallinero,  las gallinas luecas , las locadas de pollos, el ir y venir entre las jaulas del conejar. Criar a dos tocinos y hacer cada día la pastura con salvado y todas las sobras de las comidas que se hacían durante el día.

Bodega También elaboraban todo el proceso de la lana, desde que esquilaban las ovejas hasta la hebra del ovillo, cardar la lana, hilar, hacer la madeja en una silla para hacer el ovillo con el cual tejían jerseys, bufandas o los peales que daba gusto verlos tan  bien hechos.

Hay veladas en torno al hogar de leña que vienen a mi mente donde yo escuchaba algún cuento o esas historias de los mayores, mientras mi madre cosía algún vestido o jersey, que al día siguiente íbamos a ponernos.

En aquellos años las mujeres salían al campo en el momento de la recolección, la siega, la trilla, coger y apañar olivas y almendras, la vendimia, traer agua de la balsa con cántaros en la cabeza.

Hacían conservas de mermelada,tomate en botellas de cristal; mostillo, carne de membrillo, orejones, higos, almendras garrapiñadas, colgar uvas, manzanas y setas de cardo cosidas con hilo como si fuera un rosario.

Hacer la matacía del tocino, el mondongo, adobar en aceite la longaniza y lomo.

Se pasaban un día entero haciendo jabón con las moleas del aceite y los huesos del jamón.

Recuerdo unos bollos que hacía mi tía Victorina, con una masa esponjosa con su azúcar por encima, eran las vísperas de fiesta cuando preparaban mantecados , farinosos y magdalenas, ¡qué rico sabía el dedo untado en la masa del barreño de las magdalenas!, y el pan…¡cómo lo amasaban en las vacietas grandes y el trabajo que llevaba!¡Aquello era olor a pan y sabor a pan,pan!La bodega

Es ahora, con el paso del tiempo cuando vienen a mí los recuerdos de dos generaciones de mujeres, que con entrega y a pesar de los pesares merecen estar en nuestra memoria , ya que vivieron para los demás, y dedicaron su vida a la familia.

María Turmo                       

Anuncios